viernes, 25 de octubre de 2013

Su nombre es Catalina; "Catita" para los amigos. Pura dulzura con cuatro patas.


Si existe una gatita que en una vida anterior fue un leal y cariñoso perro, esa es Catita. Su "miau" parece hasta un "guau" susurrado en voz baja; su dulzura y docilidad siempre me sorprenden.




Tiene los ojitos color ámbar líquido; y es menudita y tierna. ¿Qué más? Es una gatita que de pequeña fue rescatada de la calle; los primeros días después de haberla adoptado me desesperaba su terror hacia todo: movimientos, voces, ruidos... Su cuerpecillo se estremecía de pánico y buscaba refugio bajo la cama o dentro del armario de la ropa. Me partía el corazón verla así.
Sin embargo, con paciencia y cariño, nació la confianza en este corazón de ángel con bigotitos. Y se afianzó un lazo de amor indestructible entre la gatita y su compañera humana.







Mi pequeño ángel de cuatro patas y corazón inmenso...

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